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Corporativo

Magia en eventos de empresa: por qué funciona cuando el resto no

6 min de lectura Santiago Fernández

Los eventos de empresa tienen un problema estructural: reúnen a gente que no eligió estar ahí, muchos de los cuales apenas se conocen, y esperan que surja algo parecido al buen rollo.

La barra libre lo intenta. El grupo de versiones lo intenta. Y sin embargo la escena habitual es la misma: cada departamento en su mesa, hablando de trabajo.

Qué problema resuelve realmente

Un mago no está ahí para «amenizar». Está para resolver tres cosas concretas:

Romper los grupos cerrados. La magia de cerca obliga a que gente de mesas distintas se junte alrededor de algo. Cuando pasa algo imposible, lo primero que hace la gente es girarse a mirar a quien tiene al lado. Da igual que sea de otro departamento.

Dar un tema de conversación que no sea trabajo. Durante el resto de la noche la gente sigue hablando de lo que vio. Es el único momento del evento que genera conversación propia.

Crear un recuerdo con fecha. Nadie recuerda la cena de empresa de hace tres años. Sí recuerdan lo que pasó en sus manos aquella noche.

Los tres momentos que funcionan

Durante la recepción. El momento más incómodo de cualquier evento corporativo: gente de pie, con una copa, sin saber con quién hablar. La magia de cerca lo resuelve sin que nadie tenga que organizar nada.

Después de la cena. La energía cae en picado cuando se retiran los platos. Un show de escenario de treinta o cuarenta minutos levanta la sala justo antes de la música.

Como cierre de una jornada de trabajo. Después de ocho horas de presentaciones, un show marca el cambio de registro entre la parte formal y la informal mejor que cualquier anuncio.

Integrar la marca sin que dé vergüenza

Esta es la parte donde la mayoría de las activaciones fracasan, porque se nota el pegote.

Lo que no funciona: poner el logo en una pantalla detrás del mago. La gente lo ignora.

Lo que sí funciona es que la marca sea parte del mecanismo del efecto. Algunos ejemplos reales de cómo se puede plantear:

  • Un producto de la empresa aparece como el objeto imposible del efecto final
  • El eslogan o el nombre de la campaña es la palabra que alguien del público «elige libremente»
  • Los valores de una nueva estrategia interna terminan predichos en un sobre cerrado desde el principio de la noche
  • El nombre del homenajeado en una jubilación aparece donde no debería estar

La diferencia es que en estos casos el mensaje llega en el momento de máxima atención, cuando la gente está intentando entender qué acaba de pasar. Eso se recuerda. Un logo en una pantalla, no.

Esto se construye desde cero para cada evento, así que necesita conversación previa y algo de tiempo. No es algo que se improvise la semana anterior.

Qué preguntar antes de contratar

¿Ha trabajado en eventos corporativos? No es lo mismo que una boda. Hay jerarquías en la sala, hay gente que no puede quedar en evidencia y hay un mensaje que la empresa quiere transmitir.

¿Qué necesita del espacio? Que te lo diga por escrito y con antelación: sonido, luz, tarima, tiempo de montaje. Descubrirlo el mismo día es el clásico desastre evitable.

¿Se adapta si el evento se retrasa? Los eventos de empresa se retrasan siempre. El discurso del director se alarga, la cena sale tarde. Un profesional recorta o reordena sin que se note.

¿Qué pasa con las fotos y los vídeos? Define antes si la empresa quiere material para redes y quién lo graba.

¿Factura? Obvio, pero conviene confirmarlo antes y no la semana siguiente cuando administración lo pida.

Un apunte sobre el aforo

La pregunta que más me hacen es si esto funciona con doscientas personas. La respuesta es que sí, pero cambia el formato.

Hasta unas ochenta personas, la magia de cerca cubre la sala entera durante un cóctel. Por encima de eso hay que decidir: o se hace un show central para todos, o se acepta que la magia de cerca llegará a una parte del aforo y se planifica en consecuencia.

Lo que no funciona es intentar hacer magia de cerca para doscientos y que la mitad se quede mirando de lejos sin ver nada.


¿Estás organizando un evento de empresa? Cuéntame cuánta gente sois, dónde y en qué momento de la agenda lo imagináis, y te paso una propuesta.